Durante mucho tiempo pensé que crear era solo producir algo. Algo que se viera bien, que cumpliera con una consigna, que pudiera colgarse en una pared o mostrarse en una pasarela. Con el tiempo entendí que, para mí, crear también es una forma de sobrevivir.
Estas fotografías nacen desde ahí.
En ellas quise representar algo que muchas veces no se puede explicar con palabras: la sensación de estar sola aun estando acompañada, de sentir que las paredes se cierran, de que el cuerpo pesa más de lo normal y respirar se vuelve un esfuerzo consciente. No hay grandes escenarios ni elementos exagerados. Solo un cuerpo, un espacio reducido y una emoción que ocupa demasiado lugar.
Aunque visualmente parecen sencillas, fueron las fotografías que más trabajo me costaron. Ajusté posiciones, tiempos, luces, tonos.
Me detuve una y otra vez.
Porque así es la ansiedad: aparentemente silenciosa, pero internamente agotadora. Cada pequeño cambio importaba, como en esos momentos en los que cualquier detalle puede hacerte sentir un poco mejor o un poco peor.
En ese proceso entendí que mi cuerpo también es una herramienta creativa, un lenguaje, una forma de decir “esto es lo que siento” cuando no sabía cómo explicarlo. Esas fotos me enfrentaron a una versión de mí que no suelo observar: una en calma, una suave. Para mí, la moda, la fotografía y el retrato no son disciplinas separadas. Todas hablan del cuerpo. De cómo lo habitamos, de cómo lo mostramos, de cómo lo protegemos. Diseñar, fotografiar o posar no se trata solo de estética; se trata de identidad, de emoción y de proceso. De aceptar que no siempre estamos bien, y que aun así podemos crear algo honesto.
Al final, crear no siempre me salva, pero casi siempre me acompaña.
Arleth
Hurry up! Get 25% off now for a limited time offer.



